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American Hustle, 2013

3 de febrero de 2014


‘La Gran Estafa Americana’, eso es lo que sentí yo al ver esta película, me sentí estafada; vendida como la gran comedia del año, con un reparto de lujo y una director excepcional, considero que esta producción solo vende humo. Entiéndase que no estoy diciendo que la película sea mala, solo digo que no es tan buena como la pinta; la historia de cómo un grupo de pillos consiguen estafar y reírse del más listo ha sido mil veces contada, y esta no es la versión que más me gusta, prefiero cualquiera de las entregas de  ‘Ocean´s’ de Steven Soderbergh, las cuales considero más entretenidas. El film se me hizo largo, en ocasiones  lioso y un poco aburrido, lo cual no es buena señal.

The Hangover Part III, 2013 (*'Taquillón en las Vegas’)

22 de junio de 2013


Ya estaba tardando en hablaros de la tercera parte de esta saga de comedias gamberras, 'The Hangover Part III', que según su director y creador, Todd Phillips, pone punto y final a las aventuras de Alan, Phil, Stu y el pobre Doug (que siempre se lleva la peor parte). Primera advertencia que hago, solo debéis ver está película si sois auténticos fanáticos de la saga, como es mi caso; segunda advertencia, no se os ocurra ver esta película si no habéis visto las dos anteriores; y tercera y última advertencia, si sois personas de gustos refinados y exquisitos, no os acerquéis a este film, no va con vuestra personalidad.


Dicho lo cual, comento un poco de que va la cosa, y hago una alerta de SPOILER, para que no lean este párrafo aquellas personas que les guste llevarse sorpresas. En esta ocasión no hay boda de por medio, lo que hay es un funeral, el funeral del padre de Alan, y por este motivo, Alan (que cada vez está peor de lo suyo) se encuentra muy afectado y sus familiares y amigos creen que la mejor opción es internarlo en un centro mental (si lo hubieran hecho antes la de disgustos que se habían ahorrado). Deciden llevarlo al centro Phil, Stu y Doug, pero durante el viaje, son asaltados en la carretera por un grupo de mafiosos, que secuestran a Doug (¡Cómo no!)…, no quiero desvelaros más, pero solo os adelanto que el señor Chow está en el ajo.


No os puedo recomendar la película, porque es mala, pero es cierto que ya lo esperaba; he leído algunas críticas que muestran autentica decepción, pero no me puede creer que los que se consideran “auténticos expertos en la materia” esperaran que fuera un peliculón, ¡por Dios si es la tercera parte!, ya con la segunda, a pesar de que nos hizo reír (sobre todo porque salía un mono, y un mono siempre funciona), se veía que no daba más de si. Aun así, con las expectativas tan altas que tenía puestas en este proyecto, es un film que no me podía perder porque soy una gran fan de las correrías de estos tres, y ‘The Hangover’ es sin lugar a dudas una de mis comedias favoritas. Es más, os digo que esta tercera entrega no me ha desagradado del todo, tiene unas cuantas escenas que te arrancan grandes carcajadas (con lagrimas incluidas), e incluso llegue a gritar en una de ellas (sí, soy ese tipo de personas que probablemente necesite hacérselo mirar). La razón por la que me gustan estas comedias gamberras, en particular esta saga, es que me fascina el tipo de mente desequilibrada al que se le ocurre escribir ciertas locuras; ya sabéis esas combinaciones de chino bisexual (creo), mono, bebé, drogas, alcohol, tiroteos… no quiero entrar más en detalles por si hay alguien que aún no ha visto ninguna de las películas y paso de fastidiarle la diversión.


Para mí lo peor de la película es que no tiene argumento, se pierde la premisa del resacón,en esta ocasión todos están sobrios, me hubiera gustado que esto se hubiera mantenido aunque hubiera significado copiar a las dos entregas anteriores. También se le da demasiado protagonismo al señor Chow, que es un personaje valido como secundario, solo si se le usa para unos cuantos gags, pero en esta ocasión tiene demasiado peso y demasiado texto; quedando relegados a un segundo nivel los personajes de Bradley Cooper y Ed Helms (Phil y Stu), que tan buena química habían demostrado en las anteriores partes de la franquicia, aquí estos dos solo están para poner la cara, o mejor dicho extender la mano y llevárselo calentito. Por su parte Zach Galifianakis (Alan), lleva la mayoría del peso cómico, y está gracioso como siempre, pero en ocasiones su personaje se hace pesado. Se nota que está ultima parte se ha realizado con cierta precipitación sin darle demasiadas vueltas al producto, porque los creadores ya saben que el producto se vende solo.


Puntos a favor, podemos ver a John Goodman, que siempre está genial, y a Melissa MacCarthy, cuyos sendos papeles son bastante divertidos y dan un soplo de aire fresco a la historia. También aunque pueda parecer una estupidez lo que voy a decir a continuación, es una película de detalles, pero estos solo los aprecian las personas que han seguido la saga, por poneros un ejemplo: se puede ver si os fijáis bien que Stu lleva maquillaje en la cara, para taparse los restos del tatuaje a lo Mike Tyson que se hizo en Tailandia.


Poco más puedo añadir acerca de esta última gamberrada de la manada, solo un consejo, si vais a ver la película no salgáis pitando de la sala en cuanto aparezcan los primeros títulos de crédito, no entiendo esa manía que tenéis algunos por huir de la sala, porque si lo hacéis os perderéis una de las mejores partes del film.

Aquí os dejo el tráiler, no os recomiendo que lo veáis porque incluye muchos de los gags de la película y os la fastidia bastante.


*Sé que un taquillón es un mueble pero no he podido resistirme a hacer este estúpido  juego de palabras, quizás producto de la resaca.

The Place Beyond the Pines, 2012

7 de junio de 2013


Sé que aún queda para su estreno en España (previsto para septiembre), pero no he podido resistirme a ver ‘The Place Beyond the Pines’; entre otras cosas porque todos los días me enfrento al cartel de la película en el metro de Londres, con Ryan Gosling y Bradley Cooper mirándome desafiantes con esos ojos azules, por lo que no me ha quedado otra que ir a ver que me querían estos dos.


No os voy a contar el argumento de la película, prefiero que os sorprendáis si decidís verla, sí diré que se compone de tres historias diferentes, enlazadas unas con otras y que son sucesivas en el tiempo. Desencadena la trama el personaje de Luke (interpretado por Gosling), un motorista de acrobacias de feria, que descubre que tiene un hijo con una antigua novia (Eva Mendes), por tanto decide abandonar su vida errante, y quedarse para criarlo; el problema es: ¿cómo mantener a su nueva familia?... hasta aquí os voy a contar. Es un film que habla de las relaciones paterno filiales, desde diferentes prismas; tema que parece muy del gusto del director, Derek Cianfrance, siendo ya abordado en su anterior obra, también protagonizada por Gosling, ‘Blue Valentine’. Cianfrance está emperrado en que veamos a Ryan Gosling como el padre entregado que daría todo por su hijo, pero su falta de madurez le pone las cosas difíciles, dejando claro que el amor no es suficiente para criar a un hijo. Ambas películas tienen eso en común, y ambos personajes (Luke y Dean) hacen que el bueno de Gosling, con un niño/a entre sus  brazos, sea un autentico imán para las mujeres. Pero también nos habla de lo injusta que es la vida en ocasiones, para algunas personas no existen los finales felices de película, no siempre la persona de baja moral o el delincuente es el que roba el banco.


Considero que a esta obra le fatal algo, los 50 primeros minutos son estupendos, pero se hace lenta en su tercera parte, no me parece que quede bien hilada con las anteriores y provoca que pierda el interés. A pesar de ello, me ha gustado, en la misma medida que lo hizo ‘Blue Valentine’ (es imposible no compararlas). Eso sí, no se la recomiendo a un público impaciente, deseoso de ver la resolución de la trama rápidamente, no es de esas películas (dura 140 minutos), es más un film de personajes bien construidos, con actuaciones soberbias. Derek Cianfrance es un gran director de actores, las interpretaciones en sus películas están llenas de verdad, y por eso me gustan, a pesar de que en ocasiones puede fallar la acción, e incluso diría yo, la resolución de la trama.

Se come la pantalla desde el minuto uno el carismático Ryan Gosling. Con su primera aparición vemos que es un tipo duro: lleno de tatuajes, con el pelo amarillo pollo (no veo la necesidad de ese tinte), descubrimos que también hay algo de tristeza en su corazón, no hay que ser muy listos, el tipo lleva tatuada una especie de lágrima en la cara. Gosling en esta ocasión hace de conductor de motos, por hacer una comparación y simplificar, diría que el personaje de Luke es una mezcla de ‘Drive’ con ‘Blue Valentine’.


Pero no solo destaca la actuación del canadiense, Bradley Cooper  no se queda corto en su interpretación, haciendo un trabajo sobresaliente como el agente de policía Avery Cross, que más tarde ascenderá gracias a una carrera política; personaje no falto de ambición, a pesar de los remordimientos parece capaz de hacer cualquier cosa para cumplir sus objetivos. Últimamente hemos descubierto las dote de Cooper para el drama, género en el que se mueve con mucha soltura, como ya vimos en ‘Silver Linings Playbooks’, film que os presento mi compañera Soulie hace unos meses, por el que obtuvo nominaciones  a los principales premios de la temporada (Oscar y Golden Globe incluido) y varios galardones. Es un placer ver que Bradley Cooper tiene más caras, y cuando trabaja con un buen director sabe sacarlas. En esta ocasión se media a un grande como es para mí Gosling, pensaba que se lo merendaría en pantalla, y no ha sido así para nada, cierto es que ambos actores a penas interactúan en la película.


No me olvido de Eva Mendes, también realiza un gran trabajo, pero no tan destacable como el de sus compañeros de reparto. Sigue explotando su faceta de mujer sexy, que lo es y mucho, pero en esta ocasión con una estética, podríamos decir, más de barrio. Te la crees como madre entregada, sobretodo  en la primera parte. Por lo demás, se puede intuir la chispa que sobrepaso la pantalla entre ella y Gosling (son una de las parejas de moda), le pone ojos golositos y melancólicos (no dudo que fuera parte del guión), pero quién puede culpar de ello a mi tocaya.  A destacar una breve, aunque siempre efectiva participación de Ray Liotta, da gusto ver a este señor actuar, hace de canalla como nadie; y un soberbio Ben Mendelsohn, el mecánico amigo de Luke. Curiosamente hace unos meses ya me fascinaron las interpretaciones de ambos actores en ‘Killing Them Softly’, película en la que también coincidieron.


Su mayor defecto, podéis acusarme de fanática, Ryan Gosling sale poco, de ello ya hablo James Franco en un divertidísimo post en el The Huffington Post, donde confesaba su amor por el canadiense. No hablo  como mujer con las hormonas aceleradas, hablo desde el punto de vista de su presencia en pantalla que es devastadora, con su carisma y buen hacer; interpreta como nadie al tipo duro pero con corazón que quiere hacer bien las cosas pero la vida le da la patada. No es la primera vez que hablo de él, ya deje clara mi devoción anteriormente, cierto es que me preocupa que se le encasille en este tipo de roles, por sus últimos trabajos: la magnífica ‘Drive’, o la última del mismo director ‘Only God Forgives’, que aun no ha llegado a las pantallas, pero ya ha creado un gran revuelo en Cannes, donde fue recibida con abucheos. La gente debería ver en él algo más que al tío a quien  mejor le sientan los vaqueros con camiseta casual. Una pena que nos quedemos solo en eso, porque él se ha esforzado a lo largo de su carrera por realizar roles muy diferentes, dando sobrada muestra de su valía, por tanto no comulgo con quienes afirman que “Ryan Gosling siempre hace de Ryan Gosling”. Quizás haya hecho bien en tomarse un descanso de la interpretación, para dedicarse a otras labores como la de director, en estos día se encuentra rodando su opera prima ‘How to Catch a Monster’. Le queda también pendiente de estreno la última de Terrence Malick (miedo me da), aun sin título y plagada de estrellas (Gosling, Fassbender, Bale, Portman, Mara,…), cuyo argumento  se centra en el mundo de la música de Austin (Texas), o eso es lo que en un principio nos venden (también la sinopsis de ‘The Tree of Life’ rezaba algo así como “la historia de la relación de un padre autoritario con sus hijos”, y yo digo: “y una mier…”); cruzo los dedos para que en esta ocasión no aparezca un dinosaurio o una supernova.

Para quien no tenga suficiente con mis argumentos le dejo el tráiler.


Y finalizo con uno de los clips más curiosos y divertidos de la película, es de Ryan Gosling cantando, adivinar qué…




El lado bueno de las cosas

5 de febrero de 2013

Desde hace un tiempo, aquí, en Crónicas de Valhalla, estamos presentando películas que tienen nominación en alguna categoría de los Oscars. Y es que estamos en el mes de entrega de las doradas estatuillas. En unas semanas se desplegará la alfombra roja y la flor y nata del cine paseará modelito por el Dolby Theatre.

Hoy se añade a la lista Silver Linings Playbook. ¿Y cómo es que una aparente comedia romántica, sí, de esas del tipo "chico conoce chica", puede resultar nominada en 8 categorías de los Oscars? Algo más debe de haber.

Pat (Bradley Cooper) es un exprofesor de historia cuya única obsesión es recuperar a su mujer. Lo simpático del asunto es que el desencadenante de la separación es la propia infidelidad de ella. Y es que en el momento que Pat lo descubre experimenta un ataque de ira y pierde el control. Ese episodio le lleva a ser evaluado y a descubrir que, en realidad, sufre un trastorno bipolar.

En este momento de su vida Pat está en terapia e intenta salir adelante siguiendo su propio lema: Excelsior (siempre hacia arriba). No obstante, el asunto no es tan simple. Su carácter sufre grandes altibajos y su comportamiento es del todo impredecible. Esto hace que su familia pase por situaciones bastantes peliagudas y busque el modo de transmitirle cierta armonía. En esas circunstancias de desorden irrumpe Tiffany (Jennifer Lawrence). Una personita que es de todo menos armoniosa.

Desde el mismo momento en el que estos dos individuos interactúan parece que adquieren la naturaleza de imanes. Por una parte existe cierto magnetismo, una conexión, una sensibilidad entre semejantes que se recuperan de un duro golpe. Sin embargo, en un chasquido los polos giran y surge la antipatía y la aversión. Comienzan batallas verbales y se arrojan verdades sin consideración, como jarras de aceite hirviendo. Este juego agridulce da mucha intensidad y espectáculo a los momentos en los que aparecen juntos en escena. La gran baza con la que cuenta la cinta.


Sin embargo, esos vaivenes, esas conductas inestables, en contra de lo que se temen todos, pasan a ser la mejor terapia para ambos. Y es que, por curioso que parezca, esa agitación les da equilibrio. La turbación les hace ver las cosas con más nitidez. Los duelos a franqueza les dejan más calmados. Terapia de choque.

De esta manera, toda esa desorbitada energía positiva que Pat era incapaz de manejar comienza a tomar forma. Empieza a controlarla y a contagiarla con control.
Así lo que en un principio podía parecer otra obra dentro del género manido de las comedias románticas se convierte en algo más complejo. Y es que, lo que realmente importa, se impone: una historia de aceptación y superación del dolor. Una visión positiva, una llamada a ver el lado bueno de las cosas. Un lugar con espacio para alguna que otra situación tierna. De esas que tensan las mejillas y te dejan una media luna dibujada en el rostro.