
¿Qué puede atraer más que lo prohibido? ¿La maravilla de traspasar los límites impuestos? Y ya no durante la infancia, cuando el capricho puede ser una golosina o un juguete, sino de adultos, cuando esa barrera puede esconder tras de sí el más dulce de los deseos carnales. Ese misterio, bien usado, puede convertirse en una herramienta de incalculable valor que desmorone hasta la fortaleza mejor asentada.
Publicado por Soulie

















