Pensemos en una
bella historia de amor, en el comienzo de una bonita relación, en esas sonrisas, en la ilusión de los primeros días, en que alguien te alegra la mañana con un mágico "
Buenos días princesa", y pensemos también en el horror, en un
campo de concentración, en la violencia, en el miedo, en la injusticia... Ahora, imaginemos que juntamos esos dos escenarios en una de esas películas que quedan grabadas en la retina... Pues ya podéis dejar de imaginar, porque esa auténtica obra maestra existe y su título no podía ser otro que "
La Vida es Bella".

Basada en el libro de Rubino Romeo Salmoni, "Al final derroté a Hitler" y en la experiencia del escritor, director y protagonista Roberto Benigni, la historia nos muestra toda la belleza de la Italia de los años 30, donde Guido Orefice (Roberto Benigni) simpático y feliz judio, inocente soñador, poeta intrépido, enamora gracias a su caracter jovial y a sus fantásticas ocurrencias a la profesora Dora (Nicoletta Braschi) con quien se casara y tendrá un hijo Guiosué (Giorgio Cantarini). La vida de la feliz familia transcurre tranquila, hasta que la ciudad es tomada por los nazis y son enviados a un campo de concentración, donde Guido, para evitar que su hijo sufra con todo el temor y el miedo que hay a su alrededor, le hace creer que están participando en un juego.

La historia, comedia dramática amarga y tierna como la mirada del engatusado niño, ofrece un valioso y duro alegato contra el horror nazi con el punto de mira en los terribles e infames campos de concentración, y una alegoría contra la intolerancia, tanto racial como ideológica, y las penurias de la guerra. En esta obra Roberto Benigni muestra la tragedia de las barbaridades nazis con un estudiado sentido del humor y una cuidada ternura.
Estamos ante un precioso relato, que nos recuerda que aún en las situaciones más terribles, es posible encontrar la alegría y la ilusión de vivir, a través de los que tenemos a nuestro alrededor. Una auténtica lección de vida, una auténtica forma de afrontar los problemas y una obligación de encontrar esa belleza cada día.
Nos vemos en la próxima entrada, hasta entonces… hoy más que nunca… ¡¡¡¡¡ SONRÍAN!!!!!