
Como en la segunda temporada de House of Cards dejábamos felizmente colocado a Frances Underwood en su soñado despacho, podía extrañar que la historia se fuera a continuar más. Desde el principio se sabía que la serie se había firmado por un mínimo de dos temporadas y con el desenlace de la segunda, el hilo argumental podía tener su perfecto punto y final. Sin embargo, el gran éxito cosechado empujaba a Netflix a continuar narrando las andanzas de los cautivadores Underwood. Y yo, a pesar del magnetismo de los actores me preguntaba: Si Frank ya ha alcanzado su meta más complicada, ¿cuál va a ser el siguiente reto? ¿Cómo podrá ser comparable al anterior?
El caso es que me equivocaba, porque si escalar por el castillo de naipes parecía difícil, no caerse de esa cima resultará serlo aún más. Al final, el mayor y verdadero desafío será tan simple como mantenerse.
Publicado por Soulie


















